Con suma elegancia y sutileza me han invitado a no comentar más en el blog de una lesbiana. No tengo nada contra los homosexuales, pues quien vea mi blog Opusprima, verá que defiendo la homosexualidad. La propietaria del blog no respeta mi opinión ni la de nadie que sea contraria a la suya y como no escucha me dice si lo que pretendo es publicitar mi blog. Para qué quería yo eso en su blog. Lo que quiero denunciar es que muchos critican a la Iglesia, de la que soy miembro, de falta de tolerancia (y en cierto modo hay cristianos nada condescendientes), pero también son los no creyentes igual que aquellos a los que recriminan falta de tolerancia. A ver si todos, yo el primero, mostramos más respeto por los demás, pensemos como pensemos.








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