Todos las conocemos y sabemos de que pie calzan: las niñas pijas de la universidad privada son más zorras que una procesión de gallinas en celo. Debajo de esa educación de salón francés adquirida en colegios de pago se esconde el alma de una ninfómana insaciable. Las niñas monas de papá desean que las trinques en el asiento trasero del coche; eso sí, sólo puedes destripar sus bragas artesanas en la carrocería de un coche de gama alta, pues son putas no estúpidas. Continuar leyendo ‘La pijas perras prefieren mangetazos.’
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