Archivos para la Categoría 'Mis historias'

04
Jul

trueque de novias

Hace unos días decidí cambiar de novia. Después de romper con Silvia me enrollé con una diboska de unos 20 años, aunque diría que tenía menos, pero no me gustaba más allá de las trepidantes sesiones de mete y saca que me ofrecía después de misa. Así que enchufé el ordenador, entré en un Chat y propuse a un italiano de Génova un trueque de chorbas. Continuar leyendo ‘trueque de novias’

03
Jul

la mujer araña

Corrí durante una hora por los suburbios de la ciudad con el sudor en la frente y la tensión en las pelotas. Huía, pero ella seguía acechándome, podía sentir su mirada puesta en mí desde la oscuridad de las calles. Los borrachos permanecían entre los cartones empinando el codo mientras mi vida corría peligro. Subí por las escaleras del parking público con la intención de escapar. Detuve la marcha en la cuarta planta. La caseta del guardia estaba vacía y con la puerta abierta. Abrí la nevera y tomé la última lata ce cerveza que restaba. Di un sorbo cuando oí sus pasos en la planta. Aceleró la marcha hasta que pude ver sus extremidades delanteras golpear suavemente el vidrio de la cabina. Tenía una larga cabellera que caía como una cascada sobre el rostro, sin embargo pude ver un ojo que proyectaba violencia. Sentí el temblor de piernas más extremo de mi vida con la sensación de que no iba a escapar de esa situación. Me miraba, la miraba, nos mirábamos. Iba desnuda y al margen de sus ocho extremidades tenía un buen par de tetas. Continuar leyendo ‘la mujer araña’

27
Jun

Jakarta - One Desire

He estado haciendo el loco últimamente; ya sabes, mujeres desenfrenadas, cervezas frías y esnifadas sobre la tapa del retrete. Aunque es cuando estoy a tu lado que tengo la sensación de que voy a morir. Las cosas parecen excesivamente cotidianas y anodinas. La Universidad y el trabajo me cansan y me hastían, no encuentro nada que me llene al margen de tu amor. Aún estoy despierto con una botella de vino en el sofá con calzoncillos largos. Las cosas no van más que a su ritmo cansino y tedioso. Creo que voy a apearme en breve, después del subidón la resaca ya es demasiado. Los años no perdonan, cuando me acuesto pienso que no habrá otra vez y sueño que visto con ropajes mortuorios y me despido de ti en último y sentido tango mientras me agarra del rabo la Blanca Dama que no perdona en llevar a los hombres a cumplir su destino.  

 

25
Jun

Maldita jamelga

Fui a ver el cadáver. Aún estaba frío y el corazón parecía latir. Había estado vomitando toda la noche, pero en ese momento sentía placer al ver a mi amiga bajo una manta blanca con los ojos abiertos hacia el techo. Claudia era la más guapa de todas, incluso muerta. Su cabello trigueño era una cascada de oro y sus labios carnosos parecían sedientos, así que le di un último trago mientras me encendía un Marlboro. Siempre me había parecido una jamelga digna de montar y a esas horas de la noche caí en la tentación de poner a los Smith y dar un último baile con la diboska más hermosa. Bailamos y bailamos mientras le besaba el cuello. No podía desperdiciar esa belleza a la espera que un hijo de puta la vistiera con los ropajes mortuorios. Saqué un condón del bolsillo de la camisa y tiré la manta al suelo. Sentado sobre ella di un trago a la botella de vino. ¿Quieres hacerlo arriba o abajo? Bien, quédate como estás. Llevé las manos por su cuerpo y acaricié ese cabello sedoso mientras la montaba como aquella tarde en la noria sobre el Tamesis. Continuar leyendo ‘Maldita jamelga’

25
Jun

Campamentos de 1993

Tierna, la muchacha pelirroja,

A la que tanta inocencia enardece,

Dice a su amiguita rubia

Estas palabras, en voz dulce y queda;

Savia que asciende y flor que brota,

Tu infancia es una glorieta:

Deja en su musgo errar mis dedos,

Ahí donde brota el botón de rosa:

Déjame, entre la hierba clara,

Beber las gotas de rocío,

Ahí donde la tierna flor está rociada;

Para que el placer. Amada mía,

Ilumine tu frente cándida

Como, al alba, el azul tímido.

 

                 Paul Verlaine, Primavera.

 

Quince años, quince años ya de ese primer gran amor.

 

La canción se titula “In the nigth”, de la banda Helloween.

 

20
Jun

Soy un prostituto

                                             

 

Hoy me he anunciado en una página de Internet como prostituto. Al cabo de cinco minutos vibraba el celular con una llamada oculta. Mi primera clienta, una actriz porno parapléjica. La choza, en la calle Montevideo, era una puta pasada, de esas con piscina, pista de paddle y gimnasio con otra piscina climatizada de oxígeno, como en el gimnasio O2 de Manel Girona… Continuar leyendo ‘Soy un prostituto’

18
Jun

Si las grandes ideas fueran como el semen este mundo sería un mar de sabios

Esta mañana me he levantado con resaca. Ayer, tras salir del trabajo, me encontré con un amigo de esos con los que sólo compartes compañía en la barra de cualquier bar con una cerveza en mano. La verdad es que es un hijo de puta y sabe que pienso eso de él, aunque no leerá esto, porque también es un puto analfabeto, pero le respeto, dichoso el que no sabe leer. Pero no quiero desviarme de la cuestión. Esta mañana tenía la quijotera bien revuelta, tanto o más que el viejo Nietzsche en su última correría mental, cuando sus neuronas ya no se diferenciaban de su malbaratado esperma. Continuar leyendo ‘Si las grandes ideas fueran como el semen este mundo sería un mar de sabios’

14
Jun

las giris de las ramblas

Si hay algo que me gusta es pasear de noche por las ramblas de Barcelona y ver a las suecas con sus pantaloncitos y esos tops que esconden unas ubres llenas de néctar que se balancean cual péndulo. Una vez me azotó con su teta una puta noruega, estuve una semana sin poder abrir la boca. Lo que no soporto es a los putos borrachos que farfollan con ese jodido bruf bruf y se meten con mis mujercitas, las damas de la noche, zorras guarras de extrarradio: negras, sudacas y viejas de chichi con pus. Continuar leyendo ‘las giris de las ramblas’

03
Jun

La chica de la biblioteca me recuerda que el amor…

Una chica en la biblioteca de la Universidad escribía en una ajada libreta de espiral. Tal vez una carta a su novio donde le decía lo mucho que le quiere o porqué le ha dejado de querer. Ya no tengo novia, ¡es tan fácil cambiar a nada que sople el viento! Mi vista, absorta en la parte sobresaliente de su tanga gris me recordaba que, desprovistos de finalidad última, los deseos más carnales se finiquitan cuando estos se alcanzan. La sonrisa privada en el sofá bajo el brillo del radiante televisor, el encuentro de dos miradas que esperan armonizarse en una suave colisión de labios húmedos o la unión especial de dos manos en el paseo dominical son sólo recuerdo que se perderá en el sendero del tiempo. Continuar leyendo ‘La chica de la biblioteca me recuerda que el amor…’

30
May

La mejor pelea del cine en “Snatch. Cerdos y diamantes”.

Soy un adicto a la ultra violencia, a la lucha noble que enfrenta a un tipo contra otro por el simple placer de sobrevivir. No hay nada comparado a sentir el impacto del puño del rival sobre tu mandíbula y, al levantarte del suelo, fregar con la mano tu jodida sangre. Experimento la misma sinestesia que en el réquiem de Mozart en re menor.

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